La Vida Social en la Ciudad

October 13, 2014

Si tomamos ejemplos de algunas de las ciudades más antiguas de las que tenemos registro, podemos destacar que, desde la antigua Grecia, la cuadrícula fue la forma más común en que se diagramaba el diseño urbano, el cual siempre tomaba en cuenta puntos infaltables: una plaza pública rodeada por los edificios gubernamentales, las distintas viviendas de los habitantes en derredor y un lugar de adoración al dios (a veces algo apartado). La plaza tenía el objetivo de ser el punto de recreación o encuentro para comunicar alguna noticia aunque también comenzó a funcionar como lugar de discusión o debate y, hasta en ciertas épocas deplorables de la humanidad, mostraba la importancia de ciertos hechos al hacerlos públicos, tales como un asesinato a modo de símbolo y justicia. La plaza era el lugar de comunión del pueblo, donde todos los sujetos se convertían en uno solo. 

Pudieron pasar gran cantidad de años pero el trazado de las ciudades, en general, no sufrió grandes cambios hasta el siglo XIX en que comenzaron a aflorar distintos pensadores que propondrían ciertas diferencias con los paradigmas establecidos. Dentro de ellos, podemos nombrar al Barón de Haussmann en París quien, nombrado por Napoleón III y mediante la demolición de determinadas manzanas y el trazado de algunas diagonales, bulevares y rotondas, fue creando nuevos ejes urbanos para que la ciudad francesa responda a nuevos ideales. El objetivo del plan era demoler ciertas viviendas que mostraban un nivel económico inferior y disponer rutas claras que finalizaban en edificios íconos de la ciudad, ordenando de algún modo al diferenciar avenidas de calles de menor circulación, y cortar con la rutinaria sucesión de calles a modo de damero. Ese fue un punto bisagra para que París fuese un ejemplo mundial. 

A partir de entonces, y con el convencimiento de que se podían desarrollar nuevas ideas, comenzó a pensarse en el urbanismo como un factor de importancia y surgieron varios estudiosos con distintas teorías fundamentadas pero en ocasiones contrapuestas. Uno de los más conocidos fue Robert Moses quien, destacando el auge del automóvil, creó varias avenidas y autopistas con el problema de que varias obstruyeron la vista hacia el río en Manhattan. Un gran opositor a este plan fue Jane Jacobs, quien sostenía fuertemente que la ciudad no se miraba desde un helicóptero (como se proyecta en los planos) sino peatonalmente. Varios sostienen que fue pionera en "humanizar" la ciudad ya que argumentaba fuertemente que todo lo físico va en relación a lo social, por lo que es importante la relación entre viviendas y los sectores de recreación. De esta manera, un ejemplo negativo para Jacobs eran los monoblocks, ya que restan momentos y lugares de congregación social. 
Tomando la ideología de Jane Jacobs, un caso a comparar es el de Brasilia. Criticada por su trazado y concepto principal, la actual capital de Brasil carece de un análisis peatonal, dejando entre edificios distancias enormes en las que no ocurre ninguna situación para ser realmente aprovechada. Es así que las plazas parecen deshabitadas o con poco caudal de gente, generando una casi nula relación entre los habitantes. Tal como pensaba Moses, se proyectó la ciudad privilegiando el uso del automóvil, por lo que las distancias a recorrer pasaron a ser más grandes que en otras ciudades de ese país. 

En la actualidad, uno de los mayores referentes del estudio del urbanismo es el danés Jan Gehl, quien destaca en una destaca un punto interesante la importancia de frenar nuestro andar en la ciudad para mirarla mientras pasa el tiempo, pudiendo disfrutar de recorrer el espacio donde vivimos. Él señala que el ojo humano sólo puede ver hasta una distancia de cien metros de largo y cien de profundidad. Es por esa razón no se deberían crear espacios tan grandes sin alguna especie de contención ya que si el hombre no puede ver lo que pasa, no se siente seguro. Esta contención mencionada no sería necesariamente un edificio o una pared, sino que entrarían en el postulado también árboles o alguna elevación del terreno. Una persona en la ciudad necesita espacio para no sentirse atrapado pero también cierta contención si quiere evitar el sentimiento de aislación. 
Siguiendo ese postulado, podemos citar como un caso destacar el de "Friends of the High Line" en Nueva York, en el que se pudo reacondicionar un sector de vías de tren abandonadas para crear un espacio aprovechable. Este nuevo lugar público, al estar cerca de edificios de oficinas, pasó a utilizarse como un lugar de recreación tanto para desarrollar un recreo de almuerzo o distenderse luego de la jornada laboral. Si tomamos la ciudad de Buenos Aires, Puerto Madero parecía un lugar desolado y desalmado hasta que comenzaron a aprovecharse el parque Micaela Bastias o la reserva ecológica como lugares de recreación. 

Las tendencias del momento o las inclinaciones de cada urbanista no deberían ir nunca en contra del cotidiano desenvolvimiento de los ciudadanos. Ya aprendimos, con ejemplos como los de Brasilia, que no deberíamos priorizar ningún edificio o accesorio por sobre las personas ya que la vida de la ciudad depende de ellas.

 

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